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Hoax es un termino utilizado para definir una mentira que es dicha con el fin de engañar a muchos y que se trasmite por medios de comunicacion, no es como el fraude que pretende lucrar con ella.

Documentarse en Internet te obliga a la difícil tarea de filtrar bulos, hoaxes, leyendas urbanas y todo tipo de historias antes de seleccionar y profundizar en las realidades más interesantes. Dando la vuelta al calcetín, navegar por las grandes farsas de la historia puede ser muy gratificante, pero:

¿Cuál fue realmente el primer gran bulo documentado (y sus consecuencias) de la historia reciente?.

Algunas fuentes citan como primer gran hoax el famoso jugador de ajedrez Autómata “el Turco” construido y revelado por Wolfgang von Kempelen en 1769; que en realidad era una caja de madera que albergaba en su interior un experimentado jugador de poco más de un metro de estatura.

En realidad, como no podía ser de otra manera, el primer personaje de la historia reciente que utilizó la falsa información como arma de destrucción-neuronal masiva fue un literato, sátiro irlandés y manipulador de la condición humana: El gran Jonathan Swift , famoso autor de Los viajes de Gulliver

Entendiendo el Hoax como la utilización de los grandes sistemas de comunicación (hoy Internet) para propagar o difamar un engaño, una falsa alarma o un evento inexistente con la intención de sacar algún provecho, el Señor Swift ostenta el privilegio de ser el primer Hoaxter de la historia. Simplemente sustituyan la palabra ‘panfleto’ por ‘email’ y obtendrán de la siguiente historia un hoax muy actual:

La Historia:

Jonathan Swift bajo el seudónimo de Isaac Bickerstaff construyó a su medida un personaje amante de la astrología que buscaba su hueco entre los ilustrísimos vaticinadores ingleses de principios del XVIII. La competencia era brutal y los horóscopos y almanaques del joven Bickerstaff no podían competir con los que publicaba la gran estrella del momento, que no era otro sino el gran John Partridge cuyo “Merlinus Almanac” era la guía y fuente de inspiración indispensable para todo londinense.

Isaac Bickerstaff (Jonathan Swift) publicó en 1708 su famoso: “Predicciones para el año 1708″ en la que se puede leer:

“…yo, Isaac Bickerstaff, pronostico solemnemente que ese vulgar escritor de almanaques llamado Partridge, cuyas predicciones son siempre vagas, imprecisas y erróneas, morirá exactamente el 29 de Marzo, sobre las 11 de la noche, de altas fiebres… por lo que le recomiendo que ponga sus asuntos en orden

El panfleto cumplió su objetivo. Inmediatamente el bulo se extendió por todo Londres, no se hablaba de otra cosa.. ya que no era costumbre de astrólogos vaticinar con tanta certeza las muertes de personajes famosos. El panfleto traspasó fronteras siendo quemado en público por la Inquisición portuguesa. El gran John Partidge contestó con dureza sin barruntar la que se le venía encima.

En la mañana del 30 de Marzo apareció en Londres otro panfleto anónimo (evidentemente conocemos su origen) escrito de forma muy hábil y convincente; en él relata el autor que había estado junto al gran astrólogo en su lecho de muerte y que le había confesado que estaba completamente deprimido por la predicción de Bickerstaff y sus fundadas acusaciones de fraude. Que había enfermado 4 días antes y que a las 7.05 del 29 de marzo falleció en su residencia.

Nadie se sorprendió tanto de escuchar la noticia como John Partridge. En realidad había estado el día 29 celebrando con sus allegados el evidente fracaso de su oponente y se apresuró a desmentir por carta la falacia deconstructiva de Bickerstaff. Pero entonces, como ahora, el poder y morbosidad de un gran rumor ahogó entre estupores los gritos, verdades y evidencias de Partridge.

El nombre de John Partridge fue retirado del registro oficial (legalmente muerto) y una avalancha de fans comenzó a celebrar vigilias en los alrededores de su casa junto con una cola de enterradores dispuestos a llevarse los encargos de las exequias. Otros escritores y enemigos personales se sumaron a la diversión con panfletos instando a Partridge a abandonar su perversa insistencia de que él estaba todavía vivo, mientras que Patridge se apresuraba a desmentir una y otra vez su deceso, pero el público en general había decidido que estaba muerto, y en las palabras de un hombre muerto, evidentemente, no se podía confiar.

A partir de ese momento la carrera de John Partridge cayó en picado, y tuvo que dejar de publicar su famoso almanaque por la escasez de ventas. Se pasó los pocos años que le quedaban de vida (1715) intentando explicar a todo el mundo que él era el verdadero John Partridge y no un impostor que habría tratado de suplantarle tras su muerte.

Swift publicó como Bickerstaff por última vez en 1709 con una carta titulada “Una reivindicación de Isaac Bickerstaff”. En ella esbozaba con una brillante prosa una serie de argumentos para demostrar que Partridge había muerto. Entre ellos, razonó que era “…imposible que ningún hombre vivo pudiera haber escrito tanta bazofia como la que aparece en los almanaques del Partridge“, también notificó que la esposa de Partidge había admitido que “..su marido no tenía ni vida ni alma”.

Así, el gran Jonathan Swift se convirtió en el creador y promotor de la primera gran ‘leyenda urbana’, todo ello la víspera del 1 de Abril, día de los Inocentes en el mundo anglosajón.

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Con hueva para escribir desde Kurioso


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